viernes, octubre 09, 2009

Desilusión por las negociaciones sobre cambio climático


Desilusión. Ese fue el sentimiento generalizado entre los 180 delegados participantes en las negociaciones de la Organización de las Naciones Unidas sobre cambio climático celebradas en los últimos 15 días en Bangkok, la capital tailandesa. Desilusión y frustración por la falta de resultados.
El sentimiento fue patente durante la reunión plenaria de clausura de los trabajos, en la que nuevamente los países desarrollados fueron acusados constantemente por querer acabar antes de tiempo con el protocolo de Kyoto y por pretender imponer sus intereses económicos y comerciales por sobre el derecho a vivir en el planeta.
En una larga sesión, en la que participaron 34 oradores, la mayoría coincidió en la lentitud de las pláticas y en la falta de resultados concretos, específicamente en lo concerniente a los compromisos de reducción de emisiones.
Sin embargo, para la Secretaría Ejecutiva de la Conferencia “las partes avanzaron en las cuestiones de adaptación, transferencia de tecnología y creación de capacidades, así como llegaron a un acuerdo sobre cuestiones técnicas en temas como los bosques, el uso de la tierra, la forma de evaluar el potencial de calentamiento atmosférico de los nuevos gases de efecto invernadero y las opciones para el fortalecimiento de los Mecanismos Limpios de Desarrollo.
Reconoce que “poco se logró en la propuesta de reducir a la mitad las emisiones de los países industrializados, y que no hubo claridad en torno al financiamiento que los países en desarrollo necesitan para limitar las emisiones generadas por su crecimiento y adaptarse a los efectos del cambio climático.
El Grupo de los 77 y China externaron su preocupación por el momento crítico que vive el proceso de negociación, el cual fue impactado por la intención de algunos países industrializados de querer cambiar las reglas a la mitad del juego, al proponer un acuerdo nuevo, pleno de detalles a negociar.
Asimismo, acusó la falta de ambición de los países en cuanto a sus metas de reducción de emisiones, las cuales se sitúan entre el 17 y el 23 por ciento, sin satisfacer las necesidades del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, establecidas por encima del 40 por ciento, para poder frenar el calentamiento global por debajo de los dos grados Celsius.
Los delegados solicitaron reiteradamente a los países desarrollados asumir el liderazgo y dar el ejemplo a todo el mundo, con base en un Protocolo de Kyoto enmendado y mejorado, porque a fin de cuentas es el único instrumento jurídico que puede garantizar realmente el combate de los efectos del cambio climático a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
La mayoría de los oradores se opuso a la sustitución del Protocolo de Kyoto y solicitó, en cambio, fortalecerlo en su segunda fase, que iniciaría a partir del año 2012.
Los delegados de Japón y de Suecia, que habló en nombre de los países de la Unión Europea, mencionaron que sus gobiernos están dispuestos a incrementar la reducción de sus emisiones para 2020, de 20 a 30 por ciento, si hay un acuerdo consensuado al respecto en Copenague.
A las preocupaciones propias de los efectos del cambio climático, los delegados de los países menos desarrollados agregaron la posibilidad de que comiencen a surgir estallidos sociales por las condiciones agravadas de pobreza, hambre y sanidad que vivirán muchas naciones.
Por eso, señalaron, es necesario asumir un compromiso por la supervivencia de la humanidad en condiciones de igualdad y de justicia climática.
De esta forma concluyó la octava ronda de negociaciones en torno al cambio climático, dentro del seno de la Organización de las Naciones Unidas, con un claro sentimiento de retroceso y con la sensación de que fue más lo que se habló que lo que se hizo.

jueves, octubre 08, 2009

Bangkok: mucho blablablá y pocos resultados


Las negociaciones sobre el instrumento que reemplazará o revitalizará al Protocolo de Kyoto siguen estancadas. En la reunión de Bangkok no hubo avances significativos, salvo los anuncios de los Estados Unidos y otros países desarrollados, de que podrían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050.

Y es que las delegaciones trabajan más en la forma, en la redacción de los textos, que en el fondo, como lo demuestra el hecho de que en los temas principales no se alcanza un acuerdo político. Por el contrario, hay momentos en que hasta parece que van en reversa.

Los temas controversiales siguen siendo los de siempre: los niveles de compromiso de reducción de los países; la discusión sobre si continúa el Protocolo de Kyoto o se crea uno nuevo (al que algunos ya pusieron nombre: Acuerdo de Copenhague); el financiamiento y la transferencia de tecnología, en especial acerca de quién debería pagar la cuenta.

Pero quien no pierde el optimismo es el secretario ejecutivo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer, quien considera que sí hay progresos, aunque hace falta el impulso de los líderes mundiales para convertirlo en una realidad clara.

"Hay una sensación general de que se requiere el respaldo de los líderes políticos al más alto nivel para llegar a un resultado", dijo De Boer al hablar sobre los trabajos que realizan los negociadores de 180 países en Bangkok, donde buscan elaborar un documento que pudiera ser clave para alcanzar un acuerdo internacional en la cumbre climática de Copenague, en diciembre.

La mayoría de los países está de acuerdo en que deben reducirse drásticamente las emisiones de dióxido de carbono para prevenir una catástrofe, pero los puntos polémicos radican en la manera de compartir esa tarea y sobre quién debe pagar la factura.

La realidad es que no se ve un avance en las cuestiones políticas... Los negociadores necesitan de esa voluntad política, ya no pueden seguir haciendo su trabajo basados solamente en la buena fe, aseguró el funcionario de la ONU.

Así, a partir de ahora las negociaciones entran a tiempos extras y sólo quedan cinco días de sesiones de negociación en Barcelona, España, en noviembre.

Tan difícil se ve la situación, que el primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, han manifestado su disposición de "ayudar a los líderes a avanzar en el proceso”, confió De Boer.
Y para afianzar su fama de optimista, cuando le preguntaron si todavía era posible trabajar en los detalles técnicos en un proyecto antes de la conferencia de diciembre, De Boer respondió: "Creo que tenemos tiempo suficiente".

Como el final de la reunión se acercaba, algunos delegados trataban de finalizar sus trabajos antes de que iniciaran la sesión plenaria de clausura.

Al final del día, varios grupos habían terminado, aunque en algunos las
divergencias eran más evidentes que en otros. Y si bien muchos aseguran que será necesario trabajar más para llegar a un acuerdo, lo cierto es que la mayoría ha manifestado sorpresa por las nuevas divisiones, que han llevado a pensar que ha habido un retroceso en las negociaciones.

En este mar de confusión, el anuncio hecho por el gobierno de Noruega de reducir sus niveles de emisiones entre 30 y 40 por ciento hacia el año 2020 pasó desapercibido.

Es viernes y ya nadie quiere hablar de Bangkok; todos piensan en Barcelona y muchos más en Copenague.

Hoy todos se quejan de los “trabajos informales”, porque si el trabajo es informal, los resultados serán informales. Además, hay tantos grupos que pocos países pueden cubrir todos los temas. Sin embargo, nadie parece querer cambiar el método de trabajo en Barcelona, así que ya se habla de que tampoco debemos esperar grandes resultados.

Queda, entonces, la reflexión de un delegado: "con la voluntad política de nuestros países, te sorprendería cuán rápido pueden suceder las cosas”.

miércoles, octubre 07, 2009

Deben invertirse 10 mil millones de dólares en energías limpias

La Agencia Internacional de Energía dio a conocer que sería necesaria una inversión de 10 billones de dólares durante los próximos 20 años en energías renovables, biocombustibles y energía nuclear, para estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero.
La agencia, que asesora en materia de energía a 28 países industrializados, advirtió que si los gobiernos no se comprometen a realizar una inversión para reconformar el sector, las emisiones de gases de efecto invernadero se duplicarán por encima de los niveles de seguridad.
El sector energético -que comprende los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) usados en la industria eléctrica y vehículos de combustión- es responsable del 85 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono.
La organización estima que si el dinero se invierte en la tecnología adecuada, podría lograrse que la temperatura mantenga su aumento por debajo de los dos grados Celsius, nivel en que la mayoría los científicos consideran que el cambio climático produciría graves consecuencias. Por esa razón, la Agencia recomienda invertir hasta el año 2020 para aumentar la eficiencia energética, incentivar el uso de energías renovables y los biocombustibles.
En la década siguiente, los esfuerzos podrían dirigirse más a la energía nuclear, la captura y secuestro de carbono. La AIE pide que para 2030, el 33 por ciento de la energía provenga de fuentes renovables, incluyendo la energía nuclear, lo que significaría la construcción de 18 reactores nucleares y 17 mil molinos de viento cada año. Asimismo, casi el 60 por ciento de los vehículos en todo el mundo tendría que ser híbrido o eléctrico.
El mensaje de la Agencia es contundente: si el mundo continúa con la energía de hoy, las consecuencias del cambio climático serán graves. Según el director ejecutivo de la AIE, Nobuo Tanaka, la energía está en el corazón del problema, por lo que debe ser el núcleo de la solución.
El informe de la AIE fue presentado en el marco de las negociaciones sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, que trabaja en la creación de un nuevo acuerdo que reemplace o dé nueva vida al Protocolo de Kyoto, que concluye en 2012.
Los líderes mundiales esperan los resultados para forjar un nuevo acuerdo en diciembre en Copenhague, pero los países industrializados aún no se comprometen a financiar las tecnologías limpias y todas las medidas necesarias para generar una economía baja en emisiones de carbono.
La agencia considera que las tres cuartas partes de su plan deberían ser financiadas por los países industrializados, y que más del 40 por ciento de ese dinero se gastaría en los países pobres y principalmente en China porque este país podría, por sí solo, reducir para el 2020 una tercera parte las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Y aunque el plan requeriría, entre otras cosas, de una gran revolución entre los fabricantes de vehículos y se estima que éstos sólo cambiarán sus planes de negocio si reciben una señal de Copenague, empiezan a verse con optimismo algunas señales enviadas por los gobiernos de China y de los Estados Unidos, que presentaron algunas propuestas para eficientar el gasto energético de los vehículos nuevos.
El informe de la AIE fue recibido por la mayoría de los delegados a las Pláticas de Bangkok con cierto optimismo y como un claro recordatorio de que los negociadores deben dejar de lado las diferencias para poder llegar a un acuerdo en las cuestiones fundamentales.

martes, octubre 06, 2009

Comenzaron las diferencias en las negociaciones sobre el cambio climático


En las negociaciones sobre el cambio climático que se celebran en Bangkok, Tailandia, comenzaron a surgir opiniones encontradas entre los países industrializados y los que están en vías de desarrollo, especialmente en los objetivos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo, al tiempo que la figura de los Estados Unidos comienza a levantarse con cierto liderazgo, al cual México se suma tímidamente, como una sombra en un día nublado.

Los países desarrollados como los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, abogan por un recorte del 50 por ciento de las emisiones globales para el año 2050 sobre la base de los niveles de 1990. A esta propuesta se sumó México. Así, para 2050 los Estados Unidos reducirían en 80 por ciento sus emisiones, mientras los miembros de la Unión Europea lo harían entre un 80 y 95 por ciento.

Con estas metas, los países en desarrollo tendrían que bajar sus emisiones -en términos absolutos- en un 20 por ciento para ese mismo año, lo que significaría una reducción del 60 por ciento per cápita, lo cual consideraron inaceptable.

En respuesta, el Sudán, como Presidente del Grupo de los 77 y China, dijo que la visión compartida debe basarse en la equidad y la justicia para todas las Partes, y que la propuesta estadunidense dejaría a los países en desarrollo con una situación donde la economía no puede crecer.

De acuerdo a Sudán, las reducciones propuestas podrían significar una reducción similar en los ingresos, por lo que la gente que actualmente gana dos dólares diarios se quedaría con sólo 80 centavos, por lo que las consideraron como inaceptables, lo que a su vez pondría en peligro la posibilidad de lograr un acuerdo satisfactorio en Copenhague.

México, en nombre del Grupo de Integridad Ambiental, dijo que la ciencia debe orientar a los países, por lo que el objetivo debe ser mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de los dos grados Celsius, aunque este límite podría variar.

La delegación mexicana, encabezada por el subsecretario de Medio Ambiente, Fernando Tudela, expresó su apoyo a las acciones, de acuerdo con las capacidades y responsabilidades del país, concentrando el apoyo en los más vulnerables, en la transferencia de tecnología y en el aumento de los recursos para la mitigación y adaptación.

Estos elementos fueron considerados como cruciales para las negociaciones y si se consiguen es posible lograr un compromiso ambicioso en Copenague.

Por otra parte, los Estados Unidos destacaron una propuesta para crear un fondo mundial para el clima, para lo cual prevé la continuación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) como entidad encargada del funcionamiento del mecanismo financiero. Esto fue interpretado por algunos como el Fondo Verde propuesto por México, pero con una envoltura más vistosa.


Al respecto, se explicó que las cuestiones específicas serán determinadas por la Conferencia de las Partes y que los acuerdos de gobernanza buscarían una representación equilibrada de los contribuyentes y los receptores, pero todos los países, con excepción de los menos adelantados, contribuirían de acuerdo con sus posibilidades, sin que las contribuciones sean obligatorias.

Lo cierto es que mientras la forma de los resultados sigue en el aire y algunos países presentan ideas sobre cómo una visión compartida se presentará en el texto a convenir, hubo un nuevo apoyo para la idea de que no irán a Copenhague sólo para crear una declaración política de aspiraciones y de inspiración.


Transmitido para el Sistema Nacional de Noticiarios del Instituto Mexicano de la Radio.

domingo, octubre 04, 2009

Se esfuman las posibilidades de un acuerdo sobre el cambio climático en Copenague


Después de un larguísimo viaje de 22 horas, más cinco de espera en los aeropuertos de México y París, además de una diferencia de 12 horas por delante, por fin estoy en Tailandia, donde se realizan las negociaciones entre los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas acerca del cambio climático, con vistas a la Conferencia Cumbre que se realizará en Copenague el próximo diciembre.
Las expectativas son muchas, pero desafortunadamente pocos consideran que durante la 15 Conferencia de las Partes en Copenague pueda llegarse a un acuerdo para encontrar la forma de sustituir al Protocolo de Kioto, que vence en el año 2012.
Durante una conferencia de prensa, el secretario ejecutivo de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo de Boer habló sin embargo de señales alentadoras para que las conversaciones pueden ofrecer las herramientas y normas esenciales para enfrentar con éxito el reto del cambio climático.
Refirió que se han logrado avances sólidos en algunas áreas clave para lograr un acuerdo global, como la adaptación, la tecnología y la creación de capacidades en los países en desarrollo, pero no hay claridad en dos cuestiones importantes para el éxito de Copenague: los objetivos en la reducción de emisiones y el apoyo financiero para los países en desarrollo.
De Boer destacó la importancia de generar recursos financieros, para que el mundo entero pueda actuar lo suficientemente rápido para evitar que se acentúe el peligro que representa el cambio climático para la humanidad.
Los negociadores han comenzando a redactar los posibles textos de los acuerdos y tratan de identificar opciones. Esta semana deben centrarse aún más en lo que debería ser un acuerdo de Copenague.
Por otra parte, en el balance de la sesión plenaria sobre el Protocolo de Kyoto, los países en desarrollo criticaron a los países que evaden sus compromisos de mitigación o de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que socava el proceso e incluso podría acabar con el propio Protocolo de Kioto.
Los países en desarrollo acusaron a los países industrializados de no participar seriamente en las negociaciones al hacer promesas nacionales de reducción de emisiones que no se cumplen los requerimientos científicos para salvar la del mundo de los niveles catastróficos del cambio climático.
El IPCC ha estimado que los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones entre un 25 y 40 por ciento hacia el año 2020, en comparación con los niveles de 1990. Los países en desarrollo están pidiendo una reducción global de al menos el 40 por ciento. Los países industrializados en conjunto sólo ofrecen reducir entre 16 y 23 por ciento, sin incluir a los Estados Unidos, o de entre el 11 y el 18 por ciento, incluyendo a los Estados Unidos.
China lamentó que casi no haya acciones por tomar. " Sin voluntad política, ninguna negociación saldrá adelante”. Acusó a algunos países de participar en un esfuerzo concertado para "socavar el desafío y destruir el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, base para la cooperación internacional sobre el cambio climático".
Micronesia mencionó que la reducción de entre el 11 y el 18 por ciento de las emisiones es consistente con un aumento de 3 grados de temperatura, lo que tendría consecuencias desastrosas. Tuvalu se preguntó entonces ¿Estamos escribiendo un obituario para el Protocolo de Kioto o para su renacimiento?"
La mayoría de los países en desarrollo pidió a los países desarrollados demostrar su liderazgo y cerrar la brecha entre las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y lo que el mundo y la ciencia demandan para luchar contra el cambio climático.
Muchos países expresaron su decepción y frustración respecto a las bajas cifras de reducción de las emisiones de los países industrializados, las cuales han sido puestas en la mesa con grandes condicionantes.
La ciencia señala que las emisiones de gases de efecto invernadero deben ser inferiores a 350 partes por millón para que el aumento de la temperatura se limite a 1.5 grados Celsius, tan pronto como sea posible. Para lograrlo, es necesario reducir las emisiones en más del 45 por ciento respecto a 1990 para 2020, y más del 95 por ciento hacia 2050.
Sin embargo, algunos países todavía dicen que el objetivo es limitar el aumento de la temperatura a 2 grados Celsius, situación con la que la ciencia asegura podrían hundirse las islas del Caribe y del Pacífico Sur.
Pakistán dijo que “es como si estuviéramos sentados en un coche y el conductor estuviera poniendo constantemente agujeros en un neumático para que se aplaste y pedir a los pasajeros ayuda para tapar los agujeros." Esta no es la manera de avanzar. Podemos arreglarlo, pero necesitamos la voluntad política.
Bolivia comentó que su delegación ha recibido un mandato de sus pueblos indígenas para defender a la Madre Tierra. Sin embargo, está decepcionado por la falta de seriedad y liderazgo de los países desarrollados. Bolivia, que habla también por El Salvador, Paraguay y Venezuela, criticó la falta de voluntad de los países industrializados. El cambio climático no es una causa sino un efecto de un modelo de desarrollo que está vinculado a la acumulación excesiva de riqueza y capital, produciendo desequilibrio y desigualdad, reduciendo el espacio atmosférico que los países en desarrollo necesitan.
Los países desarrollados deben usar las pláticas de Bangkok para mostrar liderazgo en la reducción de las emisiones, en lugar de presionar a los países en desarrollo a asumir más obligaciones. Los países desarrollados deben reducir el consumo y hacer frente a las fuentes que dan lugar al cambio climático.
El representante de Suiza mencionó que su país ha decidido una reducción de emisiones de al menos un 20% por debajo del nivel de 1990, y que dependiendo de los resultados de la COP 15 (Copenhague), está dispuesto a aumentar este porcentaje al 30% “sólo si todos los principales países emisores, es decir, todos los principales países industrializados y en desarrollo emergentes, trabajan juntos”.
Japón dijo que con dos meses de distancia de Copenhague y sólo 11 días de negociaciones formales, todos tenemos que movernos con valentía. Japón espera para hacer una contribución al progreso, a través de nuevos compromisos de contribuciones para la mitigación y la contribución financiera para los países en desarrollo. Japón quiere que los países avancen hacia un marco internacional justo y eficaz en el que participen todos los principales países emisores.
En su discurso, el presidente John Ashe, de Antigua y Barbuda, pidió reflexionar sobre la brecha existente entre las promesas de los países desarrollados y las necesidades de la ciencia, pues si no la cerramos “nos convertiremos en el hazmerreír del mundo el 18 de diciembre (último día de la COP 15)”.
Veremos en los siguientes días hacia dónde avanzan las pláticas y hasta dónde los países desarrollados están dispuestos a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, pensando en el bien de la humanidad.

viernes, septiembre 25, 2009

Supera predicciones el avance del cambio climático: PNUD

El ritmo y la escala del cambio climático podrían estar superando las predicciones más deliberadas del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel of Climate Change (IPCC).

Un análisis de los últimos informes científicos indica que muchas de las predicciones en el extremo superior de los pronósticos del IPCC se vuelven cada vez más probables.

Mientras tanto, los recién publicados señalamientos científicos apuntan hacia ciertos eventos, que se cree ocurrieron en horizontes cronológicos de plazos mayores, como ocurre actualmente o que están pronosticados para ocurrir mucho antes de lo que se pensaba.

En Europa, incluyen la aceleración del derretimiento de los glaciares en los Alpes y los Pirineos, la diseminación norte de las condiciones áridas en el Mediterráneo y las plantas europeas moviéndose a altitudes mayores.

Los investigadores se preocupan cada vez más por la acidificación de los océanos vinculada con la absorción de dióxido de carbono en el agua de mar y el impacto en los crustáceos y arrecifes coralinos.

El agua puede corroer el aragonito, una sustancia que produce las conchas. Esto pasa actualmente a lo largo de la costa de California, varias décadas antes de lo que predijeron los modelos.

Las pérdidas de los glaciares, mantos de hielo y regiones polares están ocurriendo más rápido en Groenlandia, donde recientemente se ha registrado que el manto de hielo se derrite a tasas aproximadamente 60 por ciento más rápidas que en 1998.

Algunos científicos advierten que los niveles del mar podrían elevarse hasta dos metros para el año 2100 y de cinco a diez veces más durante las siguientes décadas.

También hay una preocupación creciente entre algunos científicos porque los umbrales o puntos de inflexión podrían alcanzarse en unas cuantas décadas, incluyendo cambios dramáticos al verano de monzón indio, los monzones del Sahara y África Occidental y los que afectan ecosistemas críticos como el bosque tropical lluvioso del Amazonas.

El informe también resalta la preocupación de los científicos sobre los impactos dañinos y tal vez irreversibles que experimenta el planeta como resultado de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Las pérdidas de bosques tropicales y glaciares montañosos templados probablemente afectan al 20 ó 25 por ciento de la población humana en términos de agua potable, irrigación y energía hidráulica.

Los cambios en el ciclo hidrológico resultan en la desaparición de los climas regionales con las pérdidas relacionadas de los ecosistemas, especies y la extensión de las tierras áridas en dirección norte y sur.

Estudios recientes sugieren que aún podría ser posible evitar los impactos más catastróficos del cambio climático, pero sólo si se actúa de forma inmediata, cohesiva y decisiva, para cortar emisiones y ayudar a los países vulnerables a adaptarse.

Estos son algunos hallazgos realizados en el informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), titulado “Compendio 2009 de la Ciencia del Cambio Climático”.

El informe, compilado en asociación con científicos de todo el mundo, se publica a tan sólo 80 días de que inicie la Cumbre de las Naciones Unidas sobre cambio climático, en Copenague, Dinamarca.

En el prólogo al documento, Ban Ki-moon, el Secretario General de las Naciones Unidas, quien esta semana fue el anfitrión de los jefes de estado reunidos en Nueva York, escribe, “Este Compendio sobre la Ciencia del Cambio Climático es una señal de alarma. El momento de dudar cesó”.

“El mundo tiene que darse cuenta que el momento para actuar es ahora y debemos trabajar juntos para resolver este desafío monumental. Este es el desafío moral de nuestra generación.”

El Compendio examina aproximadamente 400 importantes contribuciones científicas para nuestro entendimiento sobre los Sistemas de la Tierra y el cambio climático que han sido publicadas a través de bibliografía especializada examinada por colegas o proveniente de instituciones de investigación, durante los últimos tres años.

Las observaciones y desarrollos científicos documentados desde el Cuarto Informe de Evaluación del IPCC en 2007 incluyen:


LATINOAMÉRICA

La potencial muerte regresiva de los bosques amazónicos dentro de los próximos 50 años es visto como un “punto de inflexión” potencial resultante de una subida en la temperatura promedio de superficie entre tres y cuatro grados centígrados.

Las tendencias actuales en emisiones de dióxido de carbono probablemente conlleven a un cambio irreversible en las condiciones al oriente de Sudamérica (principalmente el noreste de Brasil) hasta a un aumento del 10 por ciento en aridez durante la estación seca.

El análisis reciente de las imágenes fotográficas de los glaciares al noreste de la Patagonia ha revelado que retrocedieron drásticamente entre 1912 y 2002. El calentamiento y la aridez significativa de la región han sido vinculados con una reducción del flujo este de los Andes, lo cual señaliza impactos futuros significativos para la región, provenientes de tendencias continuadas de calentamiento.

Un nuevo análisis ha sugerido que aún en los escenarios con emisiones de gas de efecto invernadero relativamente bajos, las regiones incluyendo Centroamérica y los Andes probablemente experimentarán una rotación de especies (desapareciendo o colonizando) de más de 90 por ciento. Sugiere que el conjunto de plantas y animales en estas áreas no se parecerán mucho a las plantas de hoy.

Los bosques nubosos del flanco andino del Amazonas, entre 1500 m y 3000 m de elevación, podrían contarse entre los “climas que están desapareciendo” debido a la elevación de los niveles de las nubes con temperaturas más altas, lo cual amenaza un área de excepcionar biodiversidad. Las especies endémicas que se adaptaron a altitudes mayores serán especialmente vulnerables.

El compendio también documenta una cantidad de anomalías climáticas significativas recientes para Latinoamérica, incluyendo:

En abril de 2009, el nororiente de Brasil sufrió la precipitación pluvial más fuerte de los últimos 20 años, lo cual ocasionó inundaciones y deslizamientos de tierra que obligaron a más de 186 mil personas abandonar sus hogares.

Algunas regiones en Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile sufrieron su peor sequía en más de 50 años durante el año 2008. Ecuador sufrió su peor inundación en febrero de 2008. México sufrió su peor sequía en los últimos 50 años, durante 2009.

Los estados sureños de Brasil, especialmente Santa Catarina, sufrieron una precipitación pluvial excepcionalmente fuerte durante noviembre de 2008, y la misma afectó a aproximadamente 1.5 millones de personas.


GLOBAL:

El crecimiento en las emisiones de dióxido de carbono de la energía y la industria ha excedido hasta el escenario que considera un mayor uso de combustible fósil desarrollado por el IPCC a finales de la década de los noventa. Las emisiones globales estaban creciendo en 1.1 por ciento cada año a desde 1990 hasta 1999 y esto se aceleró a 3.5 por ciento anual desde 2000 hasta 2007.

El crecimiento de la economía global a principios del siglo XXI y un aumento en su intensidad carbono (emisiones por unidad de crecimiento), combinado con una disminución en la capacidad de los ecosistemas en tierra y los océanos para actuar como “sumideros” de carbono, han conllevado a un aumento rápido en las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera. Esto ha contribuido a impactos que más prontos que los esperados, incluyendo un aumento más rápido en el nivel del mar, la acidificación de los océanos, el derretido de hielo en el mar Ártico, el calentamiento de las masas terrestres polares, el enfriamiento de las corrientes del océano y los cambios en los patrones de circulación de los océanos y la atmósfera.

El aumento observado en las concentraciones de gases de efecto invernadero que están elevando la preocupación entre algunos científicos que pudiese ocurrir calentamiento de entre 1.4 y 4.3 grados Centígrados sobre las temperaturas de la superficie. Esto excede el rango entre 1 y 3 grados percibidos como el umbral para muchos “puntos de inflexiones”, incluyendo el fin del verano del hielo de mar Ártico y el derretimiento eventual de los glaciares del Himalaya y el manto de hielo del Groenlandia.

En 2007, el hielo de verano del mar en el Océano Ártico se encogió a su alcance más pequeño, 24 por ciento menos que el record anterior en el año 2005, y 34 por ciento menos que el alcance máximo promedio en el periodo 1970-2000. En 2008, el alcance mínimo del hielo era nueve por ciento mayores que en el año 2007, sin embargo, continúa siendo el segundo más bajo registrado.

Hasta el verano de 2007, la mayoría de los modelos proyectaron un septiembre libre de hielo para el Océano Ártico hacia finales del presente siglo. La reconsideración basada en las tendencias actuales ha conllevado a especular que esto podría ocurrir tan pronto como en 2030.
Hallazgos recientes demuestran que el calentamiento se extiende hasta el sur de la Península Antártica, para cubrir la mayor parte del Oeste Antártico, un área de calentamiento mayor que aquella informada previamente.
El agujero en la capa de ozono ha tenido un efecto enfriador en la Antártica, y es parcialmente responsable por enmascarar el calentamiento esperado en el continente. La recuperación del ozono de la estratósfera, gracias a la eliminación gradual de las sustancias que agotan la capa de ozono, proyecta aumentar las temperaturas antárticas en las décadas venideras.
Los estimados recientes del impacto combinado de derretimiento de hierro terrestre y la expansión térmica de los océanos sugiere un aumento promedio verosímil del nivel del mar entre 0.8 y 2.0 metros sobre el nivel de 1990 para el 2100. Esto se compara con un aumento proyectado entre 18 y 59 centímetros en el último informe IPCC, que no incluyó un estimado de cambios a gran escala en las tasas de derretimiento del hielo, debido a una falta de conciencia.
Bajo el escenario de IPCC que se equipara más estrechamente con las tendencias actuales, es decir, con las más altas emisiones proyectadas, entre el 12 y 39 por ciento de la superficie de la Tierra podría experimentar condiciones climáticas previamente desconocidas para 2100.
Una proporción similar, entre 10 y 48 por ciento, verán desaparecer los climas existentes. La mayoría de estos “climas que desaparecerán” coinciden con los puntos calientes de biodiversidad y con el problema adicional de hábitat fragmentados y las obstrucciones físicas para la migración; el temor es que muchas especies lucharán por adaptarse a las nuevas condiciones.

martes, septiembre 22, 2009

Concluye sin acuerdos cumbre de cambio climático en la ONU

Sin acuerdos concretos concluyó la cumbre sobre el cambio climático convocada por la Organización de las Naciones Unidas en busca de avances hacia un nuevo tratado que sustituya al protocolo de Kyoto.
Sin embargo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, expresó su optimismo y consideró que las negociaciones marchan por el camino correcto, pues en la cumbre hubo convergencia en cinco puntos concretos, en especial sobre la necesidad de ampliar las medidas para ayudar a los países más pobres y vulnerables en su lucha por adaptarse y mitigar el cambio climático.
Ban Ki-Moon indicó que se habló acerca de los límites de emisión de gases de efecto invernadero para las naciones industrializadas, las más contaminantes y principales responsables de la actual situación.
También mencionó la meta de reducir para el año 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 50 por ciento por debajo de los niveles registrados en 1990, como recomiendan los científicos.
El máximo responsable de la ONU insistió en que debe mantenerse la dinámica experimentada durante las negociaciones que restan hasta la conferencia de Copenague, en diciembre próximo, donde podría adoptarse un nuevo protocolo internacional en la materia.
Para Ban Ki-Moon, el cambio climático es el más importante asunto geopolítico y económico del siglo XXI.
En el cónclave participaron 100 jefes de Estado y de Gobierno, cancilleres y representantes de los 192 países miembros de la ONU.