24 de abril de 2011

San Francisco de Asís conocía los problemas ambientales y sus soluciones: Fray Bernardino Greco


San Francisco de Asís conocía los problemas ambientales y sus soluciones desde 1226, cuando tenía 16 años, y estaba consciente de que era necesario respetar la naturaleza, comprometerse, manifestó el sacerdote eremita Fray Bernardino Greco, durante el VIII Foro internacional de Medios para la Protección de la Naturaleza “Gente construyendo el futuro”, realizado en Cuneo por la asociación Greenaccord.
San Francisco era toda una actitud de amor hacia la naturaleza, al tomar, al usar sólo lo que necesitaba. “Era la suya una actitud de libertad y de amor”.
También sabía que el bienestar y la felicidad no tienen una relación lógica, porque el bienestar “es una jaula de oro que te impide ser feliz”.
“Usa lo que necesitas; busca el diálogo con tus enemigos; respeta a los animales. El hombre es infeliz por el temor que siente a perder sus posesiones, miedo que le impide alcanzar la felicidad”.
En este mundo, para lograr la felicidad hay que colaborar, más que competir; hay que vencer la apatía y hacer un compromiso para lograr el bien, a fin de poder gozar de la naturaleza. “Tenemos que ser originales, creativos, para ser personas excepcionales. Si no lo somos, es por miedo, por pereza, por aburrimiento...

Urge crear una nueva cultura, con más ética y menos moral


El mundo está al borde de la ruptura económica y social, por lo que es necesario crear una cultura nueva, en la que priven el bienestar y el estar bien, sobre el ser y el ser juntos, donde haya una comprensión de lo necesario y lo imposible.
Para ello es necesario construir una cultura nueva, con caminos que vayan en busca del bienestar, se afirmó durante el VIII Foro Internacional de Medios para la Protección de la Naturaleza, organizado por la asociación Greenaccord, con el apoyo del presidente de la República Italiana, bajo el tema “Gente construyendo futuro: límites y valores para un estilo de vida sustentable”, en la provincia de Cuneo.
En el foro, el filósofo italiano Aldo Masullo habló de lo difícil que resulta la prevención de desastres naturales, por la pobreza de los países. “Se habla de derechos, pero no de obligaciones, de responsabilidades, pero no se trata de establecer una relación de tolerancia, sino de respeto mutuo.”
“Hoy existen distintas éticas y morales, con orígenes diferentes. La moral es una norma que se sigue y, a veces, hasta una costumbre, por lo que se ha vuelto conformista, en tanto que la ética tiene un carácter profético. Hay que ser ético y menos moral; hay que ser uno mismo y vivir la vida probando, saboreando, disfrutando juntos el estar y el bienestar.”
Por su parte, Gary Gardner, de la organización World Watch, afirmó que el progreso enfrenta límites, porque sin ellos se crea un empobrecimiento moral, ecológico y económico; los límites son necesarios para el progreso sostenible.
Mencionó que el empobrecimiento moral puede verse en las guerras, en las muertes... Tan sólo en el pasado siglo XX murieron 136 millones; otro factor es la desigualdad, porque hay un aumento de la pobreza por alentar la generación de riqueza sin límites. Asimismo, la pobreza moral se da por falta de solidaridad con los que menos tienen, y eso queda palpable en el maquillaje que representan los 18 billones de dólares para eliminar el hambre, mientras que se destinaron 15 billones de dólares para la industria de perfumes y 10 billones de dólares para el agua.
Otro tipo de empobrecimiento es el ecológico, que se da por el uso excesivo de recursos, por la degradación y la huella ecológica; hemos superado los límites que marca la propia naturaleza, al grado que usamos el 144 por ciento de la biocapacidad y hasta 2010 hay un 34 por ciento de especies en peligro de extinción.
Luego se preguntó ¿cómo fijar los límites? Para inmediatamente responder:
• Hay que repensar el progreso.
• Hay que fijar límites éticos.
• Deben fijarse límites políticos y sociales.
• Deben reformarse los mercados para que no usen al hombre y busquen la economía solidaria, el bien común.
Consideró que la ecología debe transformarse para llegar a un nuevo diseño ambiental, con un mayor número de productos reciclados; con mercados de carbono, autos compartidos, ciudades con cero basura y sin empaques, con igualdad de derechos.
Asimismo, el interés privado debe subordinarse al público, y los empresarios deben obtener ganancias, pero no a costa de los demás.
Marcar este tipo de límites puede brindar oportunidades a los países en desarrollo, para trabajar dentro de lo sostenible, para alcanzar una justicia global y lograr espacios de desarrollo a los países menos favorecidos.
Hay que vivir de un modo más simple, pero dejando espacio a los demás.
Seguidamente mencionó que el concierto mundial está cambiando y han emergido nuevos líderes, como China, en energía solar y trenes de alta velocidad; Brasil, en producción de biocombustibles, hidroenergías y ciudades sustentables como Curitiba, y Sudcorea, con su programa de estímulos verdes.