26 de diciembre de 2012

Se calienta dos veces más rápido la Antártida

El oeste de la Antártida se está calentando dos veces más rápido de lo que se creía, lo que genera aún más preocupaciones del supuesto deshielo que incrementaría el nivel del mar desde San Francisco a Shanghai, según un publicado el pasado domingo en la revista Nature Geoscience.

La  media anual en la estación de investigación Byrd, en la Antártida Occidental, aumentó 2.4 grados centígrados desde la década de 1950,  de los incrementos más elevados del planeta y tres veces la media mundial en un  cambiante, señala el informe.

El aumento inesperadamente grande se  a los temores de que la capa de hielo es vulnerable a descongelarse. Si se derritiese, la Antártida Occidental tendría suficiente hielo para elevar el nivel del mar hasta 3.3 metros, un proceso que, no obstante, llevaría siglos.

DOS VECES MÁS. “La parte occidental de la capa de hielo está experimentando casi dos veces el calentamiento que se pensaba”, señala en un comunicado el  de Geografía de la  Estatal de Ohio, David Bromwich.

El calentamiento “plantea preocupaciones adicionales sobre la futura contribución de la Antártida al aumento del nivel del mar”, añade.

Las temperaturas, más altas en verano, (al estar en el hemisferio sur, el verano comenzó el 21 de diciembre), elevan el riesgo de que el hielo y la nieve de la superficie se derritan, aunque la mayoría de la Antártida se encuentra congelada durante todo el año.

Los países de baja altitud desde Bangladesh a Tuvalu, así como ciudades costeras desde Londres a , son especialmente vulnerables al aumento del nivel del mar, que se incrementaron alrededor de 20 centímetros en el siglo pasado.

Según expertos de Naciones Unidas, el nivel del mar aumentará entre 18 y 59 centímetros este siglo, o incluso más si el deshielo de Groenlandia y la Antártida se acelera debido al calentamiento global causado por las actividades humanas.

EL ÁRTICO. El aumento de las temperaturas es comparable al del norte del Ártico, que se han calentado a un ritmo igualmente rápido.

En los últimos años, grandes placas de hielo se desprendieron de la Península Antártica y flotan en el océano. Una vez que las plataformas de hielo se rompan, los glaciares se deslizarán más rápidamente en el mar aumento de los niveles de agua.

“Los riesgos serían mucho mayores si un evento similar ocurriese en los enormes glaciares de la Antártida Occidental”, indica Andrew Monaghan, co-autor del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas de EU.

28 de noviembre de 2012

Decálogo sobre la comunicación del cambio climático


1.- El derecho a un planeta habitable y a la sostenibilidad es incuestionable. El cambio climático es un fenómeno inequívoco atribuido al impacto del ser humano. Los medios de comunicación han de informar sobre él, sobre el grado de amenaza que supone y sobre la necesidad urgente de actuar. Entendida la comunicación como servicio público, el periodismo debe asumir el reto de comunicar los impactos ya inevitables y las políticas de respuesta precisas para minimizar dichos impactos y adaptarse a ellos, a través de una información de calidad. 
 
2.- La Tierra se ha sobrecalentado en el último siglo y los distintos escenarios apuntan a una agudización del problema. Es importante que los medios de comunicación tomen muy en cuenta la relevancia que tiene esta realidad y conozcan la representación del cambio climático que tiene la sociedad y la audiencia para enfocar mejor la comunicación de este reto. La creciente complejidad del tema, los cambios paulatinos que le imponen su dinámica conceptual y la propia realidad socio-económico-ambiental, obligan a los profesionales de la comunicación a jerarquizar su formación permanente. 
 
3.- Es preciso evitar tanto el catastrofismo, como la omisión de información. Siempre que sea posible se debe complementar la alarma con la presentación de posibilidades de intervención y alternativas de solución. 
 
4.- Vincular el cambio climático a la vida cotidiana (eficiencia y ahorro energético, fuentes energéticas limpias, reciclaje de residuos, consumo responsable, decrecimiento energético, etc.) y a las realidades cercanas en el tiempo y en el espacio; es la forma de que temas generalmente complejos resulten comprensibles y de interés directo de las personas. Conviene, por tanto, socializar la acción individual e individualizar la acción social. Así como poner de manifiesto las responsabilidades en la generación del problema y en la generación de soluciones.
 
5.- Los medios de comunicación no deben convertir la información sobre cambio climático en un falso debate entre si existe o no el cambio climático, puesto que es una respuesta que ya han dado los científicos. El “negacionismo” y escepticismo deben ser contemplados como un estímulo para un mayor rigor y celo científico, evitando una simetría informativa injustificada con los sectores pseudocientíficos que así se manifiestan. Al hacerse eco mediático de sus afirmaciones es necesario identificar los intereses a los que sirven, y valorar el rigor y la legitimidad científica de la información que llega a los medios o que estos sectores producen específicamente para ellos.
 
6.- Enarbolar la ética, defendiendo la independencia de los poderes establecidos. Los medios de comunicación han de promover la equidad en el acceso a la información sobre el cambio climático y ayudar a organizaciones e individuos con menos recursos o sin recursos a transmitirla y a obtenerla.
 
7.- Es preciso considerar el fenómeno del cambio climático como un proceso sistémico y no como sucesos aislados, y efectuar un seguimiento del fenómeno mediante una información debidamente contextualizada en el marco planetario de integración en la naturaleza
 
8.- Los medios de comunicación son fuente de información, e indirectamente de formación, para la gran mayoría de la población, ejerciendo una función de concienciación de primer orden. Es preciso que los medios de comunicación encuentren la manera de despertar el interés del público sobre el cambio climático y ofrezcan información que resulte comprensible para el ciudadano medio. 
 
9.- Se percibe la necesidad de un cambio de modelo civilizatorio. Es importante que los medios asuman una función social en este proceso. Las soluciones al cambio climático son políticas, morales y sociales además de científico-técnicas. Implican, igualmente, un nuevo estilo de vida en los países más ricos, de menor impacto en el deterioro del medio ambiente y que facilite una redistribución de los recursos con los países más pobres. Es oportuno incrementar y potenciar el prestigio social de los comportamientos y los estilos de vida que ayudan a frenar el cambio climático. 
 
10.- Es oportuno potenciar y crear redes de comunicadores/as que aborden este reto
 
(Aprobado en las Jornadas Internacionales de Medios de Comunicación y Cambio Climático celebradas en Sevilla los días 22 y 23 de noviembre de 2012)

31 de octubre de 2012

Publican atlas del clima y la salud


Paralelamente al cambio climático que sufre el mundo, aumentan los peligros para la salud humana. 
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicaron conjuntamente El Atlas del Clima y la Salud, que ilustra algunos de los problemas más acuciantes que plantea.
Sequías, inundaciones y ciclones están afectando a la salud de millones de personas cada año. La variabilidad climática y fenómenos extremos como las inundaciones pueden además desencadenar epidemias de enfermedades tales como diarrea, malaria, dengue y meningitis, que matan y hacen sufrir a muchos millones de personas más. El Atlas ofrece ejemplos prácticos de los posibles usos de la información meteorológica y climática para proteger la salud pública.

"La prevención y la preparación son el núcleo de la salud pública. La gestión de los riesgos forma parte de nuestro trabajo diario, y la información sobre la variabilidad del clima y el cambio climático es para nosotros un instrumento científico de enorme ayuda para esa tarea", dijo Margaret Chan, Directora General de la OMS. "El clima tiene una profunda influencia en la vida y la supervivencia de la gente, y los servicios climáticos pueden tener un profundo impacto en la calidad de esas vidas, en parte como consecuencia de unos mejores resultados sanitarios.”Datos y cifras

  • El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud,a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.
  • El calentamiento mundial que se ha producido desde los años setenta estaba causando un exceso de más de 140 000 defunciones anuales en 2004.
  • Muchas de las enfermedades más mortíferas, como las diarreas, la malnutrición, la malaria y el dengue, son muy sensibles al clima y es de prever que se agravarán con el cambio climático.
  • Las zonas con malas infraestructuras sanitarias -que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo- serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda.
  • La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud.

Cambio climático

Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.
En los últimos cien años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,75 ºC. Durante los últimos 25 años el proceso se ha acelerado, y ahora se cifra en 0,18 ºC por década [1].
El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

¿Qué repercusiones tiene el cambio climático en la salud?

Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.

Calor extremo

Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones [2].
Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La contaminación atmosférica urbana causa aproximadamente 1,2 millones de defunciones cada año.
Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.

Desastres naturales y variación de la pluviosidad

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.
El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.
La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede hacer peligrar la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que matan a 2,2 millones de personas cada año. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que en la última década de este siglo el cambio climático habrá ampliado las zonas afectadas por sequías, multiplicando por dos la frecuencia de sequías extremas, y por seis su duración media [3].
También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.
El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres, hasta en un 50% para 2020 en algunos países africanos [4]. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,5 millones de defunciones cada año.

Distribución de las infecciones

Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.
Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles [5].
La malaria depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, la malaria mata a casi un millón de personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que el cambio climático podría exponer a 2000 millones de personas más a la transmisión del dengue en la próxima década de los ochenta [6].

Medición de los efectos en la salud

La medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de forma aproximada. No obstante, en una evaluación llevada a cabo por la OMS teniendo en cuenta sólo algunas de las posibles repercusiones sanitarias se concluyó que el discreto calentamiento registrado desde los años setenta estaba causando ya un exceso de mortalidad cifrable en 140 000 defunciones anuales en 2004 [7].

¿Quiénes están en riesgo?

Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.
Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con diversos achaques o dolencias preexistentes.
Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.

Respuesta de la OMS

Hay muchas políticas y opciones individuales que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reportar importantes beneficios colaterales para la salud. Por ejemplo, el fomento del uso seguro del transporte público y de formas de desplazamiento activas -caminar o ir en bicicleta como alternativa a los vehículos privados- podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y mejorar la salud.
En 2009 la Asamblea Mundial de la Salud respaldó un nuevo plan de trabajo de la OMS sobre cambio climático y salud, que abarca lo siguiente:
  • Sensibilización: fomentar la toma de conciencia sobre la gran amenaza que supone el cambio climático para la salud.
  • Alianzas: coordinarse con organismos asociados del sistema de las Naciones Unidas, y procurar que la salud ocupe el lugar que merece en la agenda del cambio climático.
  • Ciencia y datos probatorios: coordinar las revisiones de la evidencia científica existente sobre la relación entre el cambio climático y la salud, y elaborar una agenda de investigación mundial.
  • Fortalecimiento de los sistemas de salud: ayudar a los países a determinar los puntos vulnerables de sus sistemas sanitarios y crear capacidad para reducir la vulnerabilidad de la salud al cambio climático.

3 de mayo de 2012

Comparten Experiencias Sobre Cambio Climático en Honduras

Tela, Honduras.- Cerca de 60 representantes de diversos países de América Latina se dieron cita aquí para compartir los principales resultados de las acciones sobre el cambio climático y la gestión de los recursos hídricos, en el marco de la cooperación regional que existe entre la Unión Europea (UE) y América Latina a través del programa EUROCLIMA y del proyecto RALCEA.
Catherine Ghyoot, gestora del programa EUROCLIMA, Dirección General de Desarrollo y Cooperación-EuropeAid, dijo que “los retos globales del cambio climático exigen respuestas coordinadas y compartidas; por eso necesitamos conocer qué estamos haciendo y cómo lo estamos logrando para conformar una verdadera plataforma que incentive el intercambio de conocimiento y que logre una incidencia en la toma de decisiones políticas”.
Durante la inauguración del evento se señaló que la UE tiene por objetivo mantener un rol de líder tanto en la cooperación al desarrollo como en las políticas globales del cambio climático y en especial contribuir con el progreso en el largo plazo del diálogo político en este tema.
Peter Versteeg, Encargado de Negocios de la Delegación de la Unión Europea en Honduras enfatizó que América Latina y la UE son aliados naturales unidos por el compromiso con la estabilidad mundial, pero que el futuro de la cooperación dependerá no sólo de los resultados que tengan los proyectos que están financiando, también dependerá del compromiso en el seguimiento y continuidad que los gobiernos den a dichas iniciativas.
Se prevé que a partir de 2014 el apoyo de UE a los programas bilaterales sólo beneficiarán a los países latinoamericanos más desfavorecidos. Sin embargo, todos los países de América Latina continuarán con el apoyo de los programas regionales.
“Necesitamos continuar con el apoyo que nos están brindando a través de EUROCLIMA porque en estos eventos acortamos distancias y conocemos cómo se enfrenta el tema del cambio climático en cada país, cómo funcionan las oficinas y cómo se está buscando incidir en las políticas públicas”, argumentó José Luis Maccarone, Coordinador de la Unidad de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina.
“Esta oportunidad de interactuar es única, y esperamos que mediante este programa regional logremos fortalecer más estos procesos y efectivamente crear una plataforma de intercambio”, enfatizó.
Por su parte, Jan Karremans, Director de Asistencia Técnica de EUROCLIMA, presentó un resumen de los principales avances del programa, entre los que destacan la producción de seis estudios temáticos que pretenden recopilar la información existente para hacer un metaanálisis de la condición actual en cada tema.
Entre otros, los estudios girarán en torno a los impactos del cambio climático en la infraestructura costera, indicadores para planificar y monitorear iniciativas de adaptación, un inventario de medidas de adaptación a nivel de cuenca hidrográfica y una guía sobre la reducción ante la degradación de suelos por el cambio climático. “Los estudios surgen de necesidades concretas de los Puntos Focales y ahora la meta es que estos resultados puedan fortalecer lo que ya se está haciendo a nivel nacional”, expresó Karremans.
A la vez, César Carmona, coordinador de RALCEA destacó la activa participación que se ha logrado con los participantes de la Red y la selección de los centro de excelencia. “Hemos avanzado mucho en una propuesta operativa para la Red y tenemos ya diferentes propuestas para definir las actividades que estamos trabajando; como por ejemplo, el balance hídrico regional, mapeo de actores, indicadores de calidad del agua y saneamiento, entre otros”, concluyó Carmona.
Como parte de las actividades planificadas en Honduras, durante este 3 al 4 de mayo se estará llevando a cabo el Primer Diálogo Latinoamericano y del Caribe sobre Financiamiento al Cambio Climático y Efectividad del Desarrollo, coordinado por la Secretaría de Planificación y Cooperación Externa (SEPLAN) y la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) de Honduras.