5 de abril de 2009

Muerte y enfermedad por la contaminación del aire

Es mucho lo que se habla y escribe acerca de la contaminación del aire en las ciudades y sus efectos sobre la salud humana. Generalmente leemos o escuchamos esos mensajes y quedamos igual que antes: en la ignorancia. Tratando de dar un poco de luz a estos temas, presentamos los principales contaminantes, sus características y perjuicios, esperando que estos datos sirvan a los periodistas para profundizar sus investigaciones, y a la población en general para estar mejor informada.
OZONO
Es un compuesto relativamente raro en el aire. En la estratosfera es benéfico para los seres humanos, ya que ayuda a proteger a la tierra de los rayos ultravioleta, pero cerca del nivel de la superficie terrestre es dañino tanto para los animales como para las plantas.
El ozono es un gas casi invisible, tan tóxico que alguna vez se le usó para esterilizar instrumentos de laboratorio y todavía se lo utiliza en muchas ciudades para desinfectar el agua potable. Igual que el cloro, el ozono destruye la materia orgánica, incluyendo el tejido humano, al oxidarlo.
• En niveles encontrados frecuentemente en la mayoría de las ciudades, el ozono perfora las paredes de las células en los pulmones y las vías respiratorias. Los tejidos enrojecen, se hinchan y, con el correr del tiempo, pierden su elasticidad. Las células macrófagas se precipitan a la defensa del pulmón, pero son intulizadas por el ozono. Aumenta la susceptibilidad a infecciones bacteriales. Se forman cicatrices y lesiones en las vías respiratorias. Con los niveles de ozono que prevalecen gran parte del año en las ciudades grandes con un clima cálido, el ejercicio causa una respiración rápida, poco profunda y dolorosa a las personas jóvenes saludables que no fuman.
• Estudios han vinculado al ozono no solamente con la muerte, sino al desarrollo de asma.
DIÓXIDO DE AZUFRE
Gas invisible creado cuando se quema el azufre que contiene el combustible de carbón de piedra, petróleo o diesel. El dióxido de azufre (SO2) experimenta también una reacción química en la atmósfera para formar otras dos formas de contaminantes: sulfatos y ácido sulfúrico, ambos sumamente peligrosos.
• Los asmáticos, sobre todo los niños, son especialmente vulnerables al dióxido de azufre. El asma es la causa principal de enfermedades crónicas entre los niños, y un niño o un adulto asmático que se encuentre expuesto al dióxido de azufre puede, en cuestión de minutos, quedarse sin aliento. En México el asma ha aumentado considerablemente. Según un estudio, las hospitalizaciones por asma se elevaron de 10 por cada 100 mil habitantes en 1960 hasta 140 por cada 100 mil en 1994. Las incidencias más altas para hospitalización y visitas al médico fueron de personas menores de cuatro años y mayores de 60 años de edad.1
• El dióxido de azufre activa una hinchazón repentina en el tejido de las vías respiratorias que ahoga la respiración. Parte del SO2 se extirpa del aire por medio de los conductos nasales, pero un asmático que hace ejercicio-alguien que suba tres o cuatro pisos por las escaleras- o uno que padece de un resfrío y tiende a respirar por la boca, pasando por alto la línea de defensa y aumentando la susceptibilidad de ataques activados por la contaminación. Los ataques en los asmáticos mayores edad llamados “intrínsecos” o severos se pueden activar aún cuando estén descansando.
MATERIAL PARTICULADO
El material particulado varía en tamaño y en composición dependiendo de su origen. Las partículas más grandes son, usualmente, el polvo que el viento sopla. Las partículas más finas, referidas frecuentemente como PM10 o como PM2.5 porque son más pequeñas que 10 ó 2.5 micrones (la millonésima parte de un metro), respectivamente, derivan principalmente de la combustión del carbón de piedra, petróleo, gasolina y combustibles de diesel.
• La evidencia de que el material particulado causa la muerte es “absolutamente completa” según las palabras del Dr. David Bates, miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos y ex Rector de la Escuela Médica de la Universidad de Columbia Británica. En los Estados Unidos, estudios llevados a cabo en California, Missouri, Tennessee, Ohio, Pensilvania, Utah y Alabama han demostrado que la incidencia más alta de las partículas en el aire dan como resultado más muertes. Los estudios llevados a cabo en Ciudad de México han encontrado la misma relación.
• Las partículas están también relacionadas con una amplia gama de enfermedades. Así como los niveles de las partículas aumentan, también aumenta la incidencia de narices destilantes o de obstrucción nasal, sinusitis, irritación en la garganta, tos floja, resfríos cefálicos, fiebre del heno, ardor en los ojos u ojos rojizos, respiración sibilante, tos seca, flema, respiración jadeante, y malestar o dolor del pecho, así como aumentan los ingresos al hospital por causa del asma y de la bronquitis. Lo mismo con tos crónica, asma y enfisema.
• Las partículas más grandes quedan atrapadas y después las expulsan las defensas naturales de los pulmones. Sin embargo, el humo, el tizne y otras partículas relacionadas con la combustión son tan pequeñas, que penetran y se ubican muy adentro del pulmón.
ÓXIDOS DE NITRÓGENO
Visible frecuentemente como una neblina castaña a mil o dos mil metros sobre alguna ciudad, los óxidos de nitrógeno se encuentran también en niveles muy altos en los interiores, generados por los calentadores y las estufas. Una amenaza seria para la salud por sí sola, estos compuestos ayudan también a formar el ozono, el ácido nítrico y partículas finas de nitratos, causas de la lluvia ácida y de la fertilización artificial de bahías y estuarios.
• Al igual que el ozono, los óxidos de nitrógeno son oxidantes que destruyen materia orgánica como el tejido humano. Los animales expuestos a NOx tienen una capacidad menor para prevenir las infecciones bacteriales y mueren más frecuentemente. Su susceptibilidad a las infecciones virales aumenta y estar expuestos a niveles altos de NO2 durante semanas causa cambios similares al enfisema en los pulmones de los animales.
• Muchos niños de doce años de edad o menores expuestos a niveles altos de NOx sufren más enfermedades de la garganta y del pulmón. Aquellos expuestos a niveles altos de NOx al aire libre sufren de más resfríos que se ubican dentro de los bronquios, tienen una respiración sibilante y tos crónicas, así como bronquitis, tos bronquial con flema y episodios de enfermedades respiratorias. Cuando están expuestos en los interiores, los niños pueden sufrir de respiración jadeante, respiración sibilante crónica y tos, flema y bronquitis.
• Estudios señalan un vínculo entre el NOx y la muerte prematura. Cuando aumentan los niveles del NO2, aumentan las muertes por razones cardiovasculares y los casos de neumonía en las personas mayores.
MONÓXIDO DE CARBONO
Gas invisible, sin olor ni sabor, el monóxido de carbono hace que se desplace el oxígeno en la sangre, sofocando parcialmente al corazón, al cerebro y a otros órganos vitales.
• El camino que sigue el monóxido de carbono dentro del cuerpo es a través del pulmón. En la corriente sanguínea, se combina con la hemoglobina, proteína de la sangre que hace circular el oxígeno, con una fuerza 220 veces mayor. Cuando se ven privados del oxígeno, los órganos vitales dejan de funcionar como deben. El corazón trabaja intensamente y quienes sufren de enfermedades al corazón pueden experimentar dolores de pecho. Disminuye la capacidad para hacer ejercicio.
• A mayores concentraciones de CO aumentan también los ingresos de personas al hospital por causa de malestares al corazón, que incluyen la insuficiencia cardiaca congestiva.
• Los nonatos parecen ser particularmente vulnerables al monóxido de carbono. La falta de oxígeno en los fetos es alrededor de un 50 por ciento más alto que en sus madres. En animales que están expuestos al CO elevado, los abortos, nacimientos sin vida y otros embarazos incompletos reducen los buenos embarazos en un tercio por lo menos.
MERCURIO
Es un metal con un tono gris plateado y uno de los muchos encontrados en el carbón de piedra (otros son arsénico y cromo). El mercurio cae sobre la superficie terrestre cerca de las plantas de energía. Se lava dentro de las corrientes de los ríos, llegando eventualmente a los océanos y bahías donde se acumula dentro de los predadores -salmón, atún, hipogloso y tiburón, por ejemplo- haciéndolos peligrosos para comer, particularmente en niños y nonatos.
Algunos de estos animales se introducen de alguna manera en las cocinas del
mundo, donde su consumo representa una amenaza especial para las mujeres, para los niños y para los nonatos.
En el año 2000, la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, informó que los niños nacidos de madres que comían grandes cantidades de pescado y de productos del mar durante el embarazo “tienen que luchar para continuar en la escuela” y “podrían requerir clases compensatorias o de educación especial”.
Cuarenta y cuatro estados en los Estados Unidos han expedido advertencias contra el consumo del pescado contaminado con mercurio. Según los Centros para Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, una en cada 12 mujeres en edad de concebir tiene “niveles preocupantes” de mercurio en su cuerpo, planteando un riesgo a más de 300 mil neonatos cada año para sufrir daños desde una inteligencia inferior hasta el retardo mental.
1 Salas Ramírez M, Segura Méndez NH, Martínez-Cairo Cueto S. “Tendencias de mortalidad por causa del asma en México”, Bol. Oficina Sanit. Panam. 1994 Abril; 116(4):298-306.

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