5 de abril de 2009

El cambio climático pone en peligro la salud y la supervivencia humana: OMS

La Organización Mundial de la Salud emitió una serie de mensajes de alerta para proteger la salud frente al cambio climático, en el que destaca que éste debe ser un problema que nos ocupe y nos preocupe a todos.
Dondequiera que viva, el cambio climático pone en peligro su salud. Si vive en una gran metrópoli, en un pueblo costero, una aldea o una isla pequeña, el cambio climático pone en peligro su salud y bienestar, ya que el calentamiento global inducido por el cambio climático produce graves trastornos en el agua, el aire y los alimentos.
El cambio climático ya está teniendo efectos negativos en la salud. Las lesiones y enfermedades relacionadas con el clima producen cada año más de 150 mil muertes y la pérdida de 5.5 millones de años de vida sana. Los desastres relacionados con el clima producen más de 60 mil muertes anuales, sobre todo en los países en desarrollo, pero también en Europa, donde las elevadas temperaturas del verano de 2003, relacionadas con el cambio climático, causaron más de 70 mil muertes.
La situación empeorará, antes que detenerse. De proseguir la tendencia actual al calentamiento global, el aumento de la temperatura, la elevación del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, tormentas, inundaciones, sequías, ciclones, etc.) pueden producir graves carencias de alimentos, agua y combustible, destrucción

de viviendas y medios de subsistencia, migraciones masivas, muertes y sufrimientos. También
se agravarán los efectos de las enfermedades sensibles al clima, como el paludismo, la desnutrición o la diarrea, que ya son causa de muchos millones de muertes cada año.
Los riesgos no se distribuyen equitativamente. La mayor parte de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático son emitidos por los países industrializados, pero
los riesgos para la salud afectan sobre todo a los países que menos han contribuido a crear el problema, cuyos habitantes -sobre todo los marginados- ya sufren de malnutrición generalizada y disponen de sistemas de salud y educativos débiles. Quienes corren mayores riesgos en todo el mundo son los muy jóvenes o muy ancianos, los enfermos y las personas aisladas socialmente.
Pero esto no tiene por qué continuar así. Si actuamos ahora podemos proteger la salud frente al cambio climático. Hay muchas medidas que podemos tomar para protegernos, a nuestra familia y a los grupos más vulnerables de los problemas de salud relacionados con el cambio climático actual y para evitar futuras catástrofes sanitarias.
La reducción del calentamiento global beneficiará la salud, el medio ambiente y la economía. Si cambiamos nuestros hábitos de transporte, alimentación y consumo de energía podemos reducir nuestras emisiones de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero
que originan el calentamiento global, además de aumentar la actividad física, reducir la obesidad y las lesiones relacionadas con el transporte, mejorar la calidad del aire, reducir el asma y otras enfermedades respiratorias, mejorar la dieta y reducir la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer. Por otra parte, el ahorro en asistencia sanitaria a las enfermedades relacionadas con el cambio climático (como los problemas respiratorios causados por la contaminación del aire) suele compensar o superar el costo de las medidas necesarias para hacer frente a las emisiones peligrosas.
¿Qué podemos hacer?
Amplíe sus conocimientos, compártalos y actúe. Amplíe sus conocimientos sobre los efectos del cambio climático en la salud y las medidas prácticas
para proteger la salud en la actualidad y en el futuro (vea http://www.who.int/phe). Comparta la información con su familia, amigos y colegas. Tome medidas para adaptarse a las amenazas actuales
para la salud y prevenir o mitigar cambios futuros.
Proteja a su familia y a usted mismo. Las acciones deben centrarse en las amenazas sanitarias locales relacionadas con el cambio climático, que serán diferentes dependiendo del lugar donde viva. Si vive en una zona donde puede aumentar el riesgo de paludismo, aprenda a reconocer los síntomas de la enfermedad, forme con sus vecinos comités de vigilancia del mosquito, adquiera conocimientos sobre los medicamentos que pueda necesitar, y enseñe a sus hijos a tomar precauciones, como la aplicación de repelentes.
Si vive en una zona donde es probable que empeoren las olas de calor y otros fenómenos
meteorológicos extremos, puede tomar medidas para que su casa tenga ventilación adecuada y todos dispongan de medios de hidratación y refrigeración, especialmente los más vulnerables, como los niños y los ancianos.
Colabore en las acciones necesarias. Todas las instituciones, municipios y países pueden contribuir a proteger la salud si la sitúan en el centro de sus planes, políticas y acciones de lucha contra el cambio climático. Usted puede contribuir
uniéndose.
C
alcule su emisión personal de dióxido de carbono. Usted puede contribuir a evitar daños futuros reduciendo la cantidad de CO2 (uno de los principales gases de efecto invernadero) que generan su transporte, calefacción, refrigeración, iluminación, etc. Hay calculadoras que le permiten estimar cuánto CO2 produce (http://actonco2.direct.gov.uk). Una vez conocida, reduzca su huella de carbono. Si sus actividades emiten mucho CO2, puede encontrar
formas de reducir su consumo energético y de mejorar su salud caminando, andando en bicicleta, utilizando el transporte público y eligiendo productos con menos impacto; si emiten poco CO2, puede aprender las opciones que le permitirán seguir en esa línea.
Defienda políticas más sanas y justas en relación
con el cambio climático. Aunque las acciones individuales pueden contribuir a cambiar las cosas, para lograr la reducción de las emisiones de CO2 necesaria para proteger la salud son imprescindibles cambios más amplios que afecten a todo el sistema. Únase a otros en la lucha por la reducción de la huella de carbono de su lugar de trabajo, su comunidad, su ciudad, su país y del mundo entero.

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