15 de mayo de 2008

¿Pueden las Heces Salvar Especies?

En la región del Cerrado del Brasil, cuatro perros entrenados para detectar heces por olfato están ayudando a los investigadores a monitorizar vida silvestre rara y amenazada de extinción tal como el jaguar, el tapir, el oso hormiguero gigante y el aguará guazú dentro y alrededor del Parque Nacional Emas, un área protegida con la concentración más grande de especies en peligro de extinción en Brasil.
Los investigadores analizan los excrementos que son hallados por los perros con el fin de aprender dónde y de qué manera viven estos mamíferos amenazados. Datos tales como números, distribución, dieta, estrés hormonal, parásitos e incluso identidad genética contribuyen a un estudio sobre la manera en la cual los mamíferos utilizan los diferentes ambientes dentro y fuera del parque, especialmente en las tierras de propiedad privada de la región.
La información ayuda a desarrollar estrategias de conservación y desarrollo que suplan las necesidades tanto de los animales como de los granjeros locales. Los perros son premiados por su buen trabajo con pelotas de tenis que les gusta masticar y perseguir.
El proyecto es dirigido por Carly Vynne del Centro para la Biología de la Conservación en la Universidad de Washington como parte de su tesis de doctorado, en asociación con Conservación Internacional (CI) Brasil.
Después de un breve estudio piloto en el 2004, la investigación dio comienzo en el 2006 dentro de un área de 3,000 kilómetros cuadrados (el equivalente a 300,000 campos de fútbol) en la porción occidental del Parque Nacional Emas y las granjas colindantes en los estados de Mato Grosso do Sul y Goiás.
Ahora, cerca a su culminación, el análisis realizado en este proyecto de las muestras de excrementos indica que todas las especies estudiadas utilizan el área que circunda el parque, pero aquellas granjas que cuentan con menos del treinta por ciento de su vegetación natural incluyen menos mamíferos en peligro de extinción. Sin embargo el jaguar muy rara vez se trasladó fuera del parque protegido para adentrarse en las tierras agrícolas circundantes más deforestadas, ya que esta especie requiere ecosistemas saludables de ambientes conservados. De acuerdo con Vynne, la preservación de los pastizales abiertos debería ser una prioridad para el aguará guazú, el oso hormiguero gigante y el armadillo gigante, ya que estas especies prefieren áreas abiertas de parque pero existe muy poca área abierta bajo protección fuera del parque.
"Estamos forzados a traducir los datos y los resultados como una advertencia para desarrollar estrategias de conservación para la restauración de áreas degradadas en la región, tanto para conservar ecosistemas saludables como la biodiversidad," declaró Vynne.
La región del Cerrado de Brasil, un pastizal arbolado que constituye uno de los 34 hotspots de biodiversidad del mundo, ya ha perdido 60 por ciento de su área original debido a la deforestación y continúa desapareciendo a más del doble de la tasa de la vecina Amazonía. Este tipo de deforestación convierte a los parques nacionales en islas de sabana rodeadas por campos agrícolas, indicó Ricardo Machado, director del Programa del Cerrado-Pantanal de CI Brasil. La utilización de perros rastreadores para ubicar los senderos de especies en peligro de extinción es instrumental en la identificación y establecimiento de áreas clave como corredores para conectar áreas aisladas de vegetación nativa. Eso significa trabajar con terratenientes rurales para ayudar a que las especies amenazadas sobrevivan.
"Si queremos hablar de desarrollo sostenible, tenemos que establecer incentivos y estrategias para los granjeros con el fin de mantener especies nativas en los paisajes agrícolas," agregó Machado.
Además de CI-Brasil, el proyecto está apoyado por la Universidad de Brasilia, el Fondo para la Conservación del Jaguar y el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad, que es la entidad responsable por el manejo del Parque Nacional Emas.
Los perros son entrenados de la misma manera que aquellos entrenados para rastrear drogas. Cuando los perros encuentran los excrementos, el investigador acompañante marca el sitio utilizando el Sistema de Posicionamiento Global y recolecta las muestras. Con la ayuda de imágenes de satélite, los datos de las muestras son correlacionados con los ambientes donde las muestras fueron halladas.
El profesor Jader Marinho Filho de la Universidad de Brasilia, uno de los patrocinadores del proyecto, dijo que los perros rastreadores pueden recolectar datos que de otra manera sólo estarían disponibles por medio de la telemetría por radio y otras técnicas costosas y laboriosas. Asimismo los perros rastreadores no son intrusos, hacen posible que los investigadores recolecten el material biológico sin capturar o sedar animales y la información que ayudan a recolectar es esencial.
"Los niveles de hormonas de estrés en los excrementos de los animales son indicadores importantes en la evaluación de su capacidad reproductora dentro de un ambiente dado," dijo Marinho Filho. "Estos datos nos permiten estimar cuales mamíferos podrán reproducirse o si están destinados a desaparecer de la región."

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