8 de mayo de 2008

Habrá más enfermedades por la pérdida de biodiversidad

Es probable que una nueva generación de antibióticos, nuevos tratamientos para reducir enfermedades óseas, fallas renales y cáncer estén a punto de perderse, si el mundo no actúa para revertir la alarmante tasa de pérdida de biodiversidad que existe actualmente, afirma un nuevo y revolucionario libro.
El mundo natural mantiene secretos de los nuevos tipos de analgésicos más seguros y más potentes; tratamientos para una de las principales causas de la ceguera -la degeneración macular- y posiblemente formas de regeneración de tejidos y órganos perdidos, gracias al estudio de tritones y salamandras.
Sin embargo, los expertos advierten que probablemente perderemos gran parte de las formas de vida terrestre y marina de interés económico y médico antes de aprender sus secretos o, en algunos casos, antes de saber que existen.
El libro, Sustaining Life, contiene el abordaje más completo sobre el tema y llena una gran brecha en los argumentos desarrollados para la conservación la naturaleza.

Se pierde tratamiento prometedor para la úlcera péptica

Un ejemplo particularmente ilustrativo, resaltado por los autores del libro, de lo que se pudiera perder con la extinción de las especies, se puede encontrar en la rana incubadora gástrica (Rheobatrachus), descubierta en los bosques lluviosos vírgenes de Australia en la década de 1980.
Las ranas crían a sus renacuajos en el estómago de la hembra donde, en otros animales, serían digeridos por las enzimas y ácidos.
Estudios preliminares indicaban que los renacuajos producían una sustancia, o tal vez una variedad de sustancias, que inhibían las secreciones de ácido y enzimas e impedían que la madre vaciara su estómago a sus intestinos mientras las crías se estaban desarrollando.
Los autores señalan que la investigación en ranas de incubación gástrica podría haber revelado nuevos conocimientos para la prevención y el tratamiento de úlceras pépticas en humanos, que afectan a aproximadamente 25 millones de personas solamente en los Estados Unidos.
“Pero estos estudios no pudieron ser continuados porque la especie se extinguió y los valiosos secretos médicos que guardaba se han ido para siempre”, afirman Eric Chivian y Aaron Bernstein, autores del libro, quienes trabajan en el Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global de la Escuela de Medicina de Harvard.
Sustaining Life, el trabajo de más de 100 expertos publicado por la Oxford University Press, ha recibido apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Secretaría del Convenio para la Diversidad Biológica, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y de la Unión Mundial para la Naturaleza.
El libro dedica un capítulo a la exploración de siete grupos de organismos amenazados que son valiosos para la medicina, que incluye anfibios, osos, caracoles cono, tiburones, primates no humanos, gimnospermas y cangrejos de herradura, que resalta lo que se pudiera perder para la salud humana cuando las especies se extingan.
Estas pérdidas incluyen: la promesa de nuevas soluciones de investigación médica y nuevos tratamientos, productos farmacéuticos y pruebas diagnósticas.
Los expertos enfatizan que las conclusiones del libro no debieran ser interpretadas como una licencia para acabar indiscriminadamente con la vida silvestre, de forma tal que se ponga más presión a las especies que ya se encuentran amenazadas, vulnerables y en peligro.
Al contrario, debiera ser un estímulo para una conservación aún mayor y un mejor manejo de las especies y de los ecosistemas que habitan.

Anfibios

La categoría Amphibia está compuesta por ranas, sapos, tritones, salamandras y cecilias -organismos sin patas poco conocidos, que se asemejan a gigantescas lombrices de tierra-. Aproximadamente un tercio de las casi seis mil especies conocidas de anfibios están en peligro de extinción.
Estos animales producen una amplia gama de sustancias novedosas, algunas de las cuales son hechas solamente por anfibios en su hábitat natural, no por aquellos en cautiverio, como las pumiliotoxinas, producidas por la rana venenosa panameña, que pudiera llevar a medicinas que fortalecen las contracciones del corazón y, por consiguiente, son útiles en el tratamiento de enfermedades cardíacas.
Los alcaloides que producen las especies como la rana venenosa de Ecuador, que pudieran ser la fuente de una nueva generación de analgésicos.
Los compuestos antibacteriales producidos en la piel de las ranas y los sapos, tales como la rana con garra africana y las ranas de hojarasca de Centro y Sur América.
La bradikinina y maximakinina, producidas en las glándulas de la piel de especies como la rana bombina maxima; la rana verde mexicana y la rana norteamericana Pickerel, que dilatan el músculo liso de los vasos capilares en los mamíferos y, por lo tanto, ofrecen alternativas prometedoras para tratar la hipertensión.
La goma de rana, producida por especies como la rana australiana, podría llevar a los adhesivos naturales para la reparación de cartílagos y otros tejidos desgarrados en los humanos.
Muchas especies de tritones y salamandras, tales como el tritón moteado del este, puede regenerar tejidos como los músculos del corazón; el tejido nervioso en la espina dorsal y hasta órganos completos.
En vista de que, en términos evolutivos estamos estrechamente relacionados con estas especies, éstas constituyen modelos vitales para comprender cómo algún día podríamos aprovechar nuestro propio potencial regenerativo.
Algunas ranas, como la arbórea gris y la Chorus (cantante) han sobrevivido largos períodos de congelamiento sin sufrir daño celular; la comprensión de cómo lo logran pudiera proporcionar conocimientos clave sobre una mejor preservación de órganos escasos que se necesitan para trasplantes.

Osos

Nueve especies de oso están amenazadas de extinción; entre ellos el polar, el panda gigante y el negro asiático.
Las amenazas sufridas por los osos son similares a las de los anfibios, pero además muchos se encuentran en riesgo porque se les mata para obtener ciertas partes de su cuerpo, tales como la vesícula biliar, la cual puede venderse por precios altos en los mercados negros en países como China, Japón y Tailandia.
Varios beneficios médicos han surgido del estudio de los osos, inclusive el poder convertir el ácido ursodeoxicólico, presente en la vesícula biliar de algunas especies como los osos polares y negros, en una medicina que prevenga la acumulación de la bilis durante el embarazo, disolver ciertos tipos de piedras biliares y prolongar la vida de los pacientes con un tipo específico de enfermedad, conocida como cirrosis biliar primaria, dándoles más tiempo para encontrar un trasplante de hígado.
Algunas especies conocidas como osos “hibernantes” contienen un valor incalculable para la medicina, ya que son capaces de reciclar una amplia variedad de las sustancias de su cuerpo, ya que al contrario de las personas, quienes pueden perder hasta un tercio de su masa ósea si han estado “postradas en cama” por un período largo, a los osos de hecho les puede aumentar su masa ósea durante el período de hibernación.
Pareciera que los osos produjeran una sustancia que inhibe a las células que descomponen los huesos y promueven la formación de sustancias que estimulan las células que producen huesos y cartílagos. Actualmente, se producen 740 mil muertes al año como resultado de fracturas de cadera en todo el mundo, gran parte de las cuales son causadas por osteoporosis, y se estima que para 2050 habrá un aproximado de seis millones de fracturas de cadera relacionadas con la osteoporosis a nivel mundial.
Los osos que hibernan pueden sobrevivir cinco meses o más sin excretar sus desechos urinarios, mientras que los humanos podrían morir de la acumulación de sustancias tóxicas luego de solamente un par de días.
Aproximadamente 1.5 millones de personas en todo el mundo reciben tratamiento para enfermedad renal en estado terminal, y solamente en los Estados Unidos más de 80 mil mueren anualmente de esta enfermedad. El estudio de los osos que hibernan, nos podría enseñar a tratar a estas personas más eficazmente y ayudar a que grandes números sobrevivan.
Los osos hibernantes también nos pusieran dar pistas para el tratamiento de la diabetes tipos I y II, así como de la obesidad. En todo el mundo existen aproximadamente 150 a 200 millones de casos de diabetes tipo II.
Cuando estas sustancias son producidas de forma no invasiva y éticamente aceptable, sin empujar aún más hacia la extinción a las especies que ya se encuentran amenazas, estas sustancias son de gran valor para la medicina.

Gimnoespermas incluyen pinos y abetos

Alrededor de mil especies de gimnoespermas han sido identificadas y, en términos evolutivos, se encuentran entre las más viejas de las plantas vivas, pero muchos grupos, como las cícadas, han sido clasificados bajo peligro de extinción.
Varios productos farmacéuticos, como descongestionantes y el medicamento contra el cáncer, taxol, ya han sido aislados de los gimnoespermas, pero los investigadores creen que aún quedan muchos por descubrir y se pueden perder si las especies de gimnoespermas se extinguen.
Las sustancias producidas por una gimnoesperma, el árbol Ginkgo, pueden reducir la producción de receptores en el sistema nervioso humano relacionados con la pérdida de la memoria. Por consiguiente, pueden contrarrestar la enfermedad de Alzheimer e incluso ayudar en el tratamiento de la epilepsia y la depresión.

Caracoles cono

Existen alrededor de 700 especies de caracol cono, siete de las cuales fueron identificadas solamente a partir de 2004. Mientras que solamente cuatro han sido clasificadas como vulnerables, en más de diez años no se ha hecho una evaluación minuciosa y, por consiguiente, las listas existentes podrían subestimar el número real de especies de caracoles cono en vías de extinción.
Por ejemplo, casi el 70 por ciento de 380 caracoles cono estudiados tenían más de la mitad de su rango geográfico en áreas donde los arrecifes coralinos, su hábitat principal, está amenazado.
Las especies de caracol cono pueden producir de 70 mil a 140 mil compuestos peptídicos, muchos de los cuales podrían tener valor como medicinas para humanos; sin embargo, solamente se han caracterizado unos cuantos cientos.
Se considera que un compuesto, conocido como ziconotide, es mil veces más potente que la morfina y las pruebas clínicas ha demostrado que proporciona alivio considerable para el dolor en pacientes con cáncer avanzado y con SIDA.
En modelos de animales se ha demostrado que otro compuesto del caracol cono protege las células del cerebro de la muerte cuando el flujo sanguíneo es inadecuado, lo cual podría resultar en una terapia muy importante para personas que se lastiman la cabeza o sufren de accidentes cerebrovasculares y hasta podría contribuir a la terapia para pacientes con Parkinson y Alzheimer.
Otros descubrimientos potenciales de los péptidos del caracol cono incluyen tratamientos para incontinencia urinaria y arritmias cardíacas.

Tiburones

Existen 400 especies de tiburones, los cuales, como grupo, evolucionaron en antiguos mares de 400 a 450 millones de años atrás.
Actualmente, muchas especies se encuentran amenazadas como el tiburón martillo, el blanco y el Thresher, con una disminución de hasta 75 por ciento durante los últimos 15 años.
La sobrepesca ha sido la principal causa de estas pérdidas, y se debe al aumento en la demanda de carne de tiburón como sustituto para la captura de peces comercial; el aumento en el consumo de la sopa de aleta de tiburón; incrementos en la captura secundaria, como por ejemplo en la pesquería de atún, y un mercado más grande de productos de cartílago de tiburón para una serie de propósitos médicos no comprobados.
La escualamina, una sustancia que se extrae de los tiburones como el cazón, y que abunda especialmente en sus hígados, pudiera llevar a una nueva generación de antibióticos, así como tratamientos contra infecciones micóticas y protozoicas. También se adelantan estudios con compuestos de escualamina como posibles sustancias contra tumores y supresoras del apetito.
En la actualidad, se realizan pruebas para ver si la escualamina puede tratar la degeneración macular relacionada con la edad, que puede llevar a la pérdida severa de la visión. La sustancia producida por el tiburón puede detener el crecimiento de nuevos glóbulos sanguíneos en la retina, la cual está relacionada con la pérdida de la función retinal y ceguera en estos pacientes.
También se encuentran bajo estudio las glándulas secretoras de sal de algunos tiburones, que servirá para obtener información sobre el funcionamiento de los riñones de los humanos y cómo los iones de cloruro son transportados por las membranas, lo cual podría dar a conocer más sobre dos enfermedades: la fibrosis quística y la enfermedad policística de los riñones.
Los tiburones han evolucionado como una de las primeras criaturas con un sistema inmunológico “adaptativo” en pleno funcionamiento y son modelos irremplazables que nos ayudan a comprender la inmunidad humana. “El potencial que estas criaturas aún pudieran guardar para aumentar nuestro conocimiento de la inmunidad se reduce rápidamente con la matanza masiva de tiburones y la puesta en peligro de estos animales en el mundo”, afirman los autores del libro.

Cangrejos de herradura

Existen cuatro tipos de cangrejos de herradura, y cada organismo posee cuatro ojos y seis órganos más que detectan la luz, así como la sangre que se torna azul cobalto cuando es expuesta al aire.
En vista de que solamente alrededor de diez crías sobreviven de aproximadamente 90 mil huevos producidos por la hembra, los cangrejos de herradura son altamente sensibles a la sobrepesca.
Alguna vez cosechados y procesados para servir como fertilizante, actualmente son usados como carnada en las pesquerías de morenas y buccinos. Los cangrejos de herradura también son importantes en la cadena alimenticia, especialmente para pájaros como el playero rojizo, que depende de los huevos como forma de combustible para su recorrido migratorio de más de 16 mil kilómetros.
Los cangrejos de herradura también tienen un tremendo valor para la medicina: se han podido aislar varias clases de péptidos de la sangre de las criaturas que aparentan matar a una amplia gama de bacterias.
Otro péptido del cangrejo de herradura ha sido desarrollado en un compuesto conocido como T140, el cual se une al receptor en los humanos que permite que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana entre a las células inmunes del cuerpo. Las pruebas preclínicas indican que la sustancia es al menos tan efectiva como el fármaco AZT en la inhibición de la replicación del VIH.
El T140 también ha mostrado ser prometedor en la prevención de la propagación de ciertos tipos de cáncer, como leucemia, cáncer de próstata y cáncer de mama, y como un posible tratamiento para la artritis reumatoide.
Otras células en la sangre de los cangrejos de herradura pueden, por ejemplo, detectar la presencia de bacterias clave en el fluido espinal de personas de quienes se sospecha tienen meningitis cerebral.
La prueba es tan sensible que puede detectar a niveles de un picogramo por mililitro de solución: aproximadamente el equivalente de encontrar un grano de azúcar en una piscina olímpica de natación.

1 comentario:

Wako Pure Chemicals dijo...

Es muy interesante ver que los seres humanos dependemos de otros seres vivos para subsistir, pero debido al mal manejo de nuestra fascinante fauna y la corrupción que hay en este mundo muchas especies se han extinguido por el supuesto bien de la humanidad lo cual no es correcto.