12 de diciembre de 2007

Países desarrollados frenan tecnologías limpias: Brasil

El calentamiento global es uno de los grandes retos que enfrentamos, junto con la erradicación de la pobreza y el combate al hambre y las enfermedades. La gente más pobre en los países en desarrollo será la más afectada, expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, al participar en la sesión plenaria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Bali, Indonesia.
El combate al cambio climático es una materia de supervivencia. Nadie puede ir solo. Todos debemos tomar grandes y sólidos pasos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las responsabilidades son y deberían ser diferenciadas, pero no podemos olvidar que también son comunes.
Brasil está instrumentando políticas para reducir emisiones. Los esfuerzos para detener la deforestación –la principal fuente de emisiones en el caso de Brasil- ha tenido un éxito sin precedente: la tasa de perdida de bosques en los últimos tres años ha decrecido en casi 60 por ciento, lo que representa alrededor de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono no lanzadas a la atmósfera.
Importante como es, la deforestación representa sólo una parte del problema. La quema de combustibles fósiles permanecerá por mucho tiempo como la mayor fuente de gases de efecto invernadero.
Debemos evolucionar a una economía global de bajo carbón. El uso del etanol como sustituto de la gasolina ha evitado la emisión de 644 millones de toneladas de dióxido de carbono en los últimos 30 años.
Los biocombustibles de los países en desarrollo tienen un gran potencial para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero los principales consumidores en el mundo desarrollado han colocado todo tipo de barreras, al tiempo que gastan billones de euros y dólares para subsidiar a sus ineficientes productores.
Brasil está listo para instrumentar políticas y programas que le permitan reducir sus emisiones, de una forma que es medible, verificable y abierta a revisiones periódicas universales. Invitamos a otras naciones a hacer lo mismo.

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