25 de junio de 2015

Apunta al fracaso el Programa para la Gestión Integral de Televisores Desechados

Finalmente y tras meses de retraso, el Gobierno de la República dio a conocer, firmado por las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la de Comunicaciones y Transportes (SCT), el Programa Nacional para la Gestión Integral de los Televisores Desechados por la Transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT), aunque las dudas que permanecen y que han venido planteando en diferentes foros organizaciones de protección al medio ambiente son, entre otras, ¿por qué desechar un equipo que aún es funcional? ¿por qué no regresar al plan original de entregar convertidores de señal digital para televisiones analógicas? y ¿a dónde van a ir esos residuos electrónicos altamente dañinos al medio ambiente y a la salud humana?
Y es que, a pesar de que el Programa parece contemplar todas las vertientes imaginables, como traslado, acopio, transporte, almacenaje, reciclaje y disposición final, nada señala respecto a los sitios donde se resguardarán los equipos desechados y qué empresas harán el reciclaje de los componentes.
Además, persiste la idea de que los equipos de televisión receptores de señal análoga deben desecharse, en vez de seguirse utilizando vía un convertidor de señal, en beneficio real de los usuarios.
Es sabido que México es un país en el que predominan los tiraderos a cielo abierto y que son pocos los sitios destinados al confinamiento de los residuos considerados peligrosos, como es el caso de los procedentes de los televisores analógicos, por su contenido de plomo, níquel y cadmio, entre otros materiales.
En el Programa se mencionan lugares de almacenamiento, de confinamiento, de desensamblaje, reciclaje y disposición final, así como de empresas que se dedicarían a ello. Sin embargo, ni los sitios ni las empresas existen a la fecha.
El riesgo real es que 375 mil toneladas de esos residuos terminen en las calles, en los bosques, en los márgenes de los ríos, lo que constituiría  problemas serios para la salud física y mental de niños, mujeres embarazadas y adultos mayores, ni que decir del daño irreversible al medio ambiente.
Asimismo, se insiste en que los televisores analógicos deben desecharse porque para finales de diciembre de 2015, de acuerdo al calendario, más de 10 millones de familias en condiciones de pobreza habrán recibido un equipo de alta definición, capaz de recibir la señal digital.
Lo que nadie ha dicho es que los televisores analógicos funcionales aún pueden tener vida útil por varios años más. Sólo hay que conectarlos a un convertidor de señal o a un receptor de televisión restringida o por cable.
El Programa para la Gestión Integral de los Televisores Desechados por la transición a la Televisión Digital Terrestre tardó más de un año para darse a conocer. Falta saber cuánto tiempo más tardará para instrumentarse, pues lo único que se menciona es que comenzarán las pruebas piloto, una en el Estado de México el primero de julio y otra en Ciudad Juárez el 14 de ese mismo mes, para acopiar los aparatos.
Cambiar los viejos televisores por un boleto para un sorteo de un premio determinado no va a solucionar el problema, como tampoco lo va a hacer el meter a una bodega todos los televisores analógicos que lleguen, porque se estaría en riesgo de que se fracturaran y contaminaran suelos y aire, además de poner en peligro la salud de quienes manejen los equipos o estén cerca de ellos.
La solución estriba en que se informe adecuadamente a la población que puede quedarse con su viejo televisor, y que el Gobierno Federal modifique su estrategia y en lugar de entregar televisores dé convertidores de señal digital para las televisiones analógicas. Esa sí sería una decisión simple, sencilla, económica y saludable para todos.
Y mientras tanto, el Programa puede comenzar a instrumentarse para estar listo dentro de tres, cuatro o cinco años, cuando realmente termine la vida útil de los televisores analógicos y uno que otro digital.

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